El discurso oral formal o el reto de trabajar la oralidad en el aula

Cuando hablamos de lengua oral y de enseñar la competencia oral en el aula nuestro referente durante todos estos años ha sido y es Montserrat Vilà,

Desde que en el 84 -cuando el trabajo de lengua oral era casi inexistente en las aulas-  descubrimos ese librito (ya descatalogado, por supuesto) llamado Expresión oral, en el que  nos ofrecía importantes claves y actividades para desarrollar la didáctica de la lengua oral, hasta la lectura de sus últimas aportaciones -mucho más elaboradas-, Montserrat Vilà nos ha guiado al igual que ese faro de la portada de su libro, para caminar hacia un planteamiento serio y sistemático del trabajo de la expresión oral en las aulas.

En todo este tiempo, además, hemos tenido la oportunidad de tomar parte en varios de los cursos que imparte sobre el tema, e incluso organizarlos desde los Berritzegunes, y siempre nos han maravillado, no solo su fundamentación teórica y sus propuestas didácticas, sino también su extraordinaria competencia oral que constituye un magnífico modelo práctico para el profesorado. 

Estaremos de acuerdo seguramente en que tradicionalmente la lengua oral ha sido la gran olvidada en las aulas. Seguro que si preguntamos a cualquier docente de lenguas si le parece importante trabajar la lengua oral nos dirá que por supuesto, sin embargo esto no ha tenido un reflejo real en las programaciones didácticas ni en la práctica de aula. 

En épocas pasadas, y especialmente en el caso de las primeras lenguas, se creía que la lengua oral se adquiría en la familia o en los primeros años de escolarización, por lo que la escuela tenía que centrarse casi exclusivamente en la lengua escrita. En las últimas décadas, siendo ya conscientes de la importancia que el dominio de la lengua oral tiene para el aprendizaje y para la competencia social y profesional del alumnado, no ha sido tampoco fácil sistematizar en las programaciones didácticas el trabajo sobre lengua oral debido a la dificultad para explicitar los contenidos y estrategias a trabajar, al esfuerzo añadido que suponen estas actividades para la gestión del aula, a la problemática para registrar adecuadamente las prácticas orales, a la falta de criterios y herramientas de evaluación del discurso oral, etc.

Es verdad que las nuevas tecnologías han venido a subsanar algunos de estos inconvenientes y, hoy en día, podemos decir que el alumnado realiza más prácticas orales y que incluso crea discursos  orales o audiovisuales más a menudo, pero quizás no es tan claro que haya un trabajo previo sistemático que permita que esa competencia oral que ahora ponemos más en juego mejore y resulte más eficaz. No se trata solo de hablar sino de aprender a hablar mejor, en diferentes contextos y con diferentes finalidades.

Ahí es donde la aportación de Montserrat nos puede ayudar sobre manera. Y, entre sus libros, hemos escogido  El discurso oral formal. Contenidos de aprendizaje y secuencias didácticas, que recoge muchas de sus propuestas anteriores de una manera más desarrollada y estructurada y que da respuesta a muchos de esos interrogantes o dificultades con los que nos hemos topado en este tema. Es un libro coordinado por ella y compartido con otros autores con los que a menudo colabora (J.M. Castellà, A. Cros, M. Grau…).

Como el subtítulo ya anuncia, el libro, tiene  dos grandes partes. La primera, más teórica, se centra en los aspectos discursivos y en las estrategias retóricas que caracterizan a los géneros discursivos orales, y que constituyen el corpus de contenidos propios de la lengua oral formal. Entre ellos se analizan las estrategias comunicativas de la exposición oral, los rasgos lingüísticos y discursivos de la argumentación oral,  los recursos de modalización para adecuarse a la situación comunicativa, el valor de los elementos no verbales en la comunicación oral, etc.

La segunda parte se centra, por contra, en los aspectos metodológicos y es eminentemente práctica. Se aportan criterios metodológicos para orientar la didáctica de la lengua oral en el aula y se propone el modelo de la secuencia didáctica como el vehículo ideal para poner en práctica este trabajo. El resto del libro son precisamente varios ejemplos de secuencia didácticas que muestran cómo seleccionar los objetivos y contenidos de aprendizaje, qué tipo de actividades proponer, cómo llevar a cabo una evaluación formativa y cómo organizar la interacción en el aula… Son propuestas ya elaboradas que nos pueden servir de base para nuestra programación. Sus títulos son los siguientes:

  • La explicación de un tema académico
  • La discusión oral: argumentos y falacias
  • La defensa de un punto de vista
  • La modalización
  • La lectura en voz alta: enseñar a leer para comunicar

Leer -y escuchar si es posible- a Montse Vilá es siempre un placer. Por eso, antes de acabar queremos citar también otras publicaciones suyas que nos parecen fundamentales como “Juegos de expresión oral y escrita” que ofrece una colección de recursos sencillos basados en el juego, “Entender(se) en clase. Estrategias discursivas y habilidades comunicativas” sobre las estrategias comunicativas de los docentes  o la imprescindible  “Enseñar la competencia oral en clase. Aprender a hablar en público”, dentro de la colección 10 ideas clave, de Editorial Grao. Esperamos que su lectura os resulte tan inspiradora como lo ha sido siempre para nosotras.

 

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