Archivo diario: 4 abril 19

“FAKE INNOVATION” O… ¿TODO VALE EN INNOVACIÓN?

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La incorporación de las nuevas tecnologías en el mundo educativo y la explosión de las redes sociales ha traído para las profesionales de la enseñanza una fuente impagable de información y la posibilidad de acceder a un número inmenso de materiales didácticos, así como de difundir y compartir las experiencias de trabajo que día a día se llevan a cabo en las aulas.

Este conocimiento es una fuente de riqueza para cualquier docente que puede encontrar de manera sencilla una gran cantidad de material y de recursos que le posibilitan enriquecer su práctica didáctica,  pero, como ocurre últimamente en el mundo de la actualidad informativa con conceptos como la postverdad o las “fake news”… en el mundo de la educación y de la innovación educativa se podría empezar a hablar de la “fake innovation”. ¿Quizás también en nuestro mundo más cercano, el de educación,  deberíamos pararnos a reflexionar sobre este fenómeno?

Es innegable que todo este caudal de propuestas y de innovación educativa que circula por las redes sociales y la red es una riqueza para cualquier profesor o profesora, pero también es innegable que no va siempre acompañado  de reflexión, valoración…, de algún tipo de filtro que diferencie el material que aporta una innovación, una nueva mirada,  de aquel otro que no supone ningún avance en la enseñanza aprendizaje  de las lenguas y que repite esquemas obsoletos aunque vestidos de nuevos oropeles: el viejo dicho de “vino viejo en odres nuevos” que ya se citaba a menudo cuando la revolución tecnológica llegó ya hace algunos años al mundo educativo aludiendo a ese riesgo al que actualmente nos referimos.

¿Es válido todo lo que se publica? ¿Todas las propuestas son adecuadas? Es necesario, desde nuestro punto de vista, introducir un punto de valoración y de mirada profesional al comentar muchas de las propuestas didácticas que circulan por la red, porque al lado de proyectos de gran interés y bien construidos, creemos que en algunas de ellas se olviden los elementos básicos de la innovación metodológica en la enseñanza aprendizaje de lenguas.

Por ejemplo, se pueden encontrar en las redes propuestas didácticas, tanto de editoriales como de diferentes profesionales, que son una mera transposición de la organización, secuenciación y selección de actividades del más tradicional y gramaticalista libro de texto, pero vestidas de un velo de gamificación o de “flipped”… Probablemente,  llevan detrás un enorme trabajo pero, en nuestra opinión, no tienen sentido… Si usamos las “nuevas” estrategias metodológicas para seguir haciendo lo mismo de siempre, para organizar las actividades de enseñanza aprendizaje siguiendo la lógica de las disciplinas de referencia de nuestra materia, si no proponemos un reto comunicativo, si no se da prioridad a los procesos de comprensión y de producción… por mucho que vistamos a las propuestas de “seda”, no habremos avanzado en el camino de transitar desde una enfoque gramatical de la enseñanza de las lenguas a un enfoque comunicativo. Nos seguiremos moviendo en una concepción de la lengua como objeto a describir y a diseccionar en lugar de concebirla como un instrumento de comunicación y de desarrollar una programación coherente con esta concepción.

Del mismo modo, es posible encontrar propuestas, aparentemente de ABP,  colocadas en soportes digitales novedosos y atractivos pero que no respetan los mínimos principios de un trabajo por proyectos. Son una mera enumeración de actividades en las que no hay coherencia interna, pero que, sobre todo, carecen de una situación de comunicación inicial, de un reto, de un producto comunicativo bien marcado que les dé sentido y las aglutine.

Asimismo, es posible encontrar propuestas relacionadas con los contenidos literarios, muy atractivas formalmente pero que, en nuestra opinión, no representan un verdadero avance y pueden ser muy engañosas ya que se siguen centrando en los aspectos informativos sobre la Literatura y se olvidan de la lectura y la comprensión en profundidad y la recreación de los textos literarios, finalidad primera de cualquier propuesta que se quiera englobar dentro del enfoque de la Educación literaria.

Quizás en este momento en el que estamos rodeados de estrategias metodológicas diversas que aparecen sin cesar, podría estar bien recordar cuáles son los principios mínimos que deben regir la elaboración de un proyecto de trabajo en las áreas lingüísticas, según la literatura profesional.

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Un proyecto de trabajo para las materias lingüísticas en la educación obligatoria debiera:

  1. Partir de una situación comunicativa, de un reto comunicativo contextualizado que dé sentido y funcionalidad al conjunto de actividades que forman la secuencia didáctica de enseñanza aprendizaje.
  2. Plantear como objetivo final la realización de un producto comunicativa (oral, escrito, audiovisual…) cuyos parámetros (emisor, receptor, finalidad…) estén claros desde el comienzo del proyecto y se compartan con el alumnado.
  3. Desarrollar una secuencia de actividades de diferente tipo (motivación, análisis, reflexión aplicación, evaluación…) que estén al servicio de la realización del producto comunicativo previsto en el proyecto.
  4. Organizar las diferentes actividades del proyecto en fases diferenciadas: inicial, desarrollo y aplicación o comunicación.
  5. Priorizar las actividades relacionadas con la comprensión y la producción textual frente a las actividades.
  6. Organizar las actividades dando importancia  al trabajo de los procesos y las fases de la comprensión y producción, tanto oral como escrita, guiando y “andamiando” el trabajo del alumnado.
  7. Seleccionar y secuenciar las contenidos de trabajo teniendo como criterio principal la tarea que ha de realizarse y no la lógica epistemológica de las disciplinas de referencia.
  8. Integrar la reflexión sobre la lengua como vía imprescindible para la mejora de los usos lingüísticos comunicativos del alumnado.
  9. Utilizar e integrar en el desarrollo del proyecto la evaluación formativa y procesual como medio de favorecer la metacognición del alumnado y la reflexión sobre su propio aprendizaje.
  10. Proponer la utilización de la tecnología digital como medio para el aprendizaje y la comunicación, haciendo que su uso sea transparente, sin que se convierta en el objetivo del proyecto.

Es seguro que estas ideas, en forma de decálogo, no son las únicas que hay que tener en cuenta al formular un proyecto de trabajo en las materias lingüísticas, pero si estamos convencidas de que todas ellas se han de tener en cuenta al planificar y elaborar un proyecto.

 ¿Os animáis a ir añadiendo otros rasgos imprescindibles en un proyecto de trabajo que represente una verdadera innovación metodológica? Esperamos vuestras contribuciones para elaborar una lista de control de las características de un proyecto para las áreas y materias de lenguas.

 

 

 

 

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