EL FRACASO ESCOLAR TIENE GÉNERO MASCULINO. La necesidad de repensar la escuela coeducadora

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En un post anterior ¿Tiene futuro la escuela actual? reseñábamos las palabras de Ángel Pérez Gómez, catedrático de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Málaga, sobre la escuela actual:

“el modelo actual responde a las características de la sociedad industrial: conocimiento escaso,  restringido y  reproductivo y una identificación del conocimiento con el pensamiento racional que deja de lado el mundo de las emociones, del subconsciente… Que este modelo no sirve en la sociedad actual lo ponen de relieve datos como:
  • el índice de fracaso escolar (25%)
  • el índice de repetición de curso (40%)
  • el fracaso de la función compensatoria de la escuela
  • la escasa relevancia del conocimiento escolar”

A estos datos que apuntaba Ángel añadimos ahora que dentro de este índice de fracaso escolar, repeticiones y abandono escolar -como ya es sabido- el porcentaje de chicos es significativamente más alto que el de las chicas en todos los tramos educativos.

Así pues, parece que si la escuela actual no responde a las necesidades del siglo XXI, no lo hace de manera especial  en el caso de los chicos. Esto nos lleva a una reflexión: ¿Qué pasa con los chicos en la escuela? ¿Por qué fracasan más que las chicas? 

Aunque se esgrimen diferentes razones para explicar este hecho (diferentes grados de maduración, diferentes formas de aprender, diferentes intereses…) podríamos argumentar que estas causas, si son la explicación adecuada, han existido  siempre y sin embargo no parece que el fenómeno del fracaso de los chicos haya ocurrido siempre. ¿Puede tener algo que ver esto con el género, con el mantenimiento de los estereotipos, con los avances de las mujeres en la sociedad, con la reafirmación, por contra, de un determinado modelo de masculinidad…?

En las últimas décadas, la incorporación de la mujer al mundo público, la necesidad de las mujeres de lograr cotas de reconocimeinto y participación en la vida social ha hecho que el sexo femenino haya propiciado un cambio de paradigma interesada de forma muy activa en su formación, en su realización personal y profesional, sabiendo que precisamente por la desigualdad existente tenía que demostrar más que el hombre su valía y preparación. Los movimientos a favor de la igualdad han empoderado a las mujeres y les han convencido de que la lucha por conseguirla estaba en su mano y que podrían determinar su destino frente a siglos de ostracismo y pasividad.

Este camino que ha hecho la mujer hacia el mundo de los valores tradicionalmente masculinos (aunque a veces también incurriendo en una imitación de la parte más negativa del mismo) como la autonomía, la capacidad de decisión, el liderazgo… , sin embargo no ha sido recorrido en sentido contrario por los chicos, que no se han acercado ni de lejos en la misma medida al mundo de los valores tradicionalmente femeninos como la empatía, el cuidado de las personas, la expresión de las emociones, la ternura… Las chicas, aunque muy lentamente, se han ido incorporando a carreras técnicas y sin embargo los chicos lo han hecho en mucha menor medida a las carreras tradicionalmente femeninas como magisterio, pedagogía, enfermería , trabajo social… Las chicas juegan al futbol y son fans de los grandes futbolistas, pero los chicos no terminan de valorar actividades como la danza, la gimnasia rítmica, etc.

Hay quien dice que los chicos en todo este proceso de cambio social que tiene su reflejo en la escuela están desnortados. El tema de la coeducación se ha enfocado tradicionalmente desde las chicas, lógicamente, por ser estas las principales víctimas de la desigualdad, pero también los chicos lo son y especialmente los que no siguen fielmente el estereotipo y sufren actitudes homófobas. Sin embargo, los chicos no sienten, como ellas, la necesidad del cambio ni creen en sus beneficios; debemos convencerlos de ello. Así pues, la escuela tiene una gran tarea por delante: la de impulsar en todas las personas las cualidades positivas que tradicionalmente se han asignado a cada uno de los roles permitiendo a cada cual encontrar libremente su lugar.

Decía Ángel Gómez que la escuela hace “una identificación del conocimiento con el pensamiento racional” (tradicionalmente masculino) “que deja de lado el mundo de las emociones, del subconsciente” (tradicionalmente femenino)… La escuela pues sigue reproduciendo un modelo que “responde a las características de la sociedad industrial” y, por ende, preponderantemente masculino, que no beneficia a ninguno de los dos sexos pero especialmente, en la actualidad, al sexo masculino.

Por todo ello, y aprovechando la circunstancia de que en el País Vasco desde el curso pasado se ha instaurado en  los centros escolares una figura responsable de coeducación, lo cual ha reavivado el tema entre el profesorado (se ha creado un Seminario  a nivel de Comunidad sobre ello, los centros están incorporando a sus proyectos de convivencia…), organizamos el pasado 17 de abril  en el Berritzegune de Basauri-Galdakao una jornada sobre coeducación, en la que tomaron parte Amparo Tomé y Carlos Lomas.

Amparo Tomé, desde la idea de que el cambio más urgente en igualdad está en el rol masculino hizo una profunda reflexión sobre la necesidad de repensar la escuela coeducadora para abrir nuevos caminos y cambiar esta situación que tiene tantas consecuencias negativas para ambos sexos, incluida, en último término, la violencia machista. En esta línea, hizo propuestas de trabajo para esta nueva figura responsable de coeducación que empezarían por hacer un diagnóstico del centro. En este artículo suyo podéis encontrar instrumentos para ello.

Por su lado, Carlos Lomas se centro en la perspectiva de los nuevos modelos de masculinidad. Partiendo de la publicidad y los medios de comunicación – uno de los temas que ha trabajado siempre y bien desde el área de lengua-, reflexionó sobre la idea de que no hay una única manera de ser hombre -como no la hay de ser mujer- ahondando en las consecuencias negativas que el mantenimiento del estereotipo tiene en los chicos y concluyendo que las nuevas masculinidades no sólo son posibles sino deseables en una sociedad y una escuela que quiere ser igualitaria y saludable para todas las personas.

Aquí os dejamos su presentación y creemos que un buen motivo para la reflexión.

Otras enlaces de interés:

 

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7 Respuestas a “EL FRACASO ESCOLAR TIENE GÉNERO MASCULINO. La necesidad de repensar la escuela coeducadora

  1. buena entrada.

    Os dejo un enlace para que quien venga a leer pueda ampliar un poco más esto: Europe 2020 headline indicators on educationBr>

    entre otras cosas podrán ver que en los porcentajes de abandono escolar temprano Spain tenemos valores absolutos de casi el 25% en 2012.

    Al desagregar los datos se encuentra que +/- 21% chicas abandonan de forma temprana los estudios mientras que, en el caso de los varones, de los adolescentes niños, la tasa es de un +/- 29% [exactamente los chicos 28.8 y las chicas: 20.8]

    en el texto de lozoya que has enlazado hay soluciones terriblemente sencillas de aplicar y que podrían ayudar y mucho en este asunto.

    También las propuestas que hace Daniel Gabarró en el libro Transformar a los hombres; un reto social, son de gran utilidad y muy sencillas y a bajo coste si se quisieran poner en marcha para dar soluciones efectivas… no sólo al problema de muchos niños y de muchos adolescentes jóvenes respecto al abandono escolar, sino respecto a su actitud sobre la violencia y el trato desigual a las mujeres.

    Lo dicho, enhorabuena por su entrada.

    • Muchas gracias, Joaquim, por tu aportación. Como dices, a veces las soluciones no son tan complicadas pero primero hay que hacer un buen diagnóstico y no todo el mundo piensa, como nosotras o tú, que esto tiene que ver con la coeducación, sino que esgrimen otras razones u otras soluciones, algunas peligrosas, que van justo en sentido contrario. Seguiremos aprendiendo y ahondando en el tema porque hay mucho trabajo por hacer. Gracias, de nuevo.

  2. Indudablemente para reflexionar

  3. Interesantes reflexiones y comentarios sobre la masculinidad y la feminidad en el siglo XXI y en el ámbito académico. Sin duda, si a la Universidad hace ya muchos años que llegan más mujeres que hombres -situación impensable en el siglo XIX- es lógico que haya más abondono escolar en chicos de la ESO que en chicas. Sinceramente, mi sensación como profesor de Secundaria es que desde siempre las chicas han desarrollado antes su personalidad propia, su capacidad crítica, su emotividad, su sexualidad y, lógicamente, también en este convulso siglo que nos toca vivir tiene que ser así…
    De la misma manera que me cuesta reconocerme en esa escuela que hace “una identificación del conocimiento con el pensamiento racional” (tradicionalmente masculino) y ”que deja de lado el mundo de las emociones, del subconsciente” (tradicionalmente femenino) porque afortunadamente en Literatura hablamos de sentimientos y vivimos frecuentemente emociones y trabajamos aspectos de la Psicología, Filosofía y Ética que no se contemplan en una clase de Matemáticas. Aquella vieja diferencia que explicó un día Miguel Bosé hablando de su padre Luis Miguel Dominguín y de Pablo Ruiz Picasso sigue teniendo hoy vigencia, creo: “yo siempre he tenido un momento cojón y un momento ovario”. No, no quiero caer en la vieja trampa de Letras (chicas) y Ciencias (chicos), porque afortunadamente esto también está cambiando en la Escuela, pero –con todos los respetos al mundo científico y tecnológico- es mucho más emocionante, mucho más emotivo leer, por ejemplo: “Su cuerpo dejará no su cuidado; / Serán ceniza, mas tendrá sentido;/ Polvo serán, mas polvo enamorado”, de nuestro adorado Quevedo, que “El polvo cósmico es polvo del espacio, compuesto por partículas menores de 100 µm. El límite de los 100 µm se da como consecuencia de las definiciones propuestas de meteoroide, considerándose meteoroide aquel cuerpo que supere dicho tamaño y de hasta 50m. No obstante, los límites no son estrictos” y que dios y el genial Stephen Hawking me perdonen…
    En este comienzo de siglo, tan en crisis y tan continuamente en cambios, -afortunadamente para todos- algo se está moviendo en esta sociedad y pronto tendrá reflejos en la Escuela y en la Educación. Como en otros tantos ámbitos de la sociedad -lo estamos viendo casi cada día- en este de la Educación y la coeducación, hay que aplicarse también aquello de “sí se puede, pero no se quiere”.

    • Gracias, por tu reflexión, Marcos. Tus palabras son un ejemplo de que hay muchas maneras de ser hombre y de entender la masculinidad no necesariamente vinculada al estereotipo. Por fortuna esto va cambiando pero no seguramente al ritmo que nos gustaría. Ahí está, entre otras cosas, la violencia de género para recordarnos que determinadas actitudes perviven por desgracia muy afianzadas en nuestra sociedad. Carlos Lomas apunta además unas cuantas consecuencias negativas de esta pervivencia para la salud física y emocional del propio colectivo de chicos(actitudes violentas, asunción de riesgos contra la integridad física, falta de comunicación, bloqueo emocional…). No olvidemos además que la adolescencia es una fase clave en la construcción de su identidad sexual y que en esta edad especialmente reproducen más crudamente los estereotipos de género. Pero, como tú dices, “se puede” y yo añadiría “se debe” trabajar en la consecución de un desarrollo personal para nuestros chicos y chicas más libre y más equitativo, que nos haga más felices a todas las persona. En ello andamos…

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