Hace poco más de una semana que volví de Finlandia después de haber realizado una Visita de Estudios de una semana (dentro del Programa de Aprendizaje Permanente en el marco de los Programas Europeos)organizada por la Universidad de Formación del Profesorado de Joensuu.
Durante esa semana, como en una novela de Jhon le Carre, tanto yo como mis 16 compañeros de otros tantos países europeos nos hemos sorprendido, a menudo, sintiéndonos un poco “espías” en aquel país helado, ávidos de descubrir el secreto mejor guardado del momento, el del éxito del tan mentado sistema educativo finlandés (¡la guerra fría pasó a la historia! ). Asi, en cada reunión que teníamos, en cada escuela que visitábamos, en cada conversación accidental con un profesor o alumno de allí nuestra pregunta siempre era ¿pero cuál es el secreto? ¿cúal es la causa de vuestros buenos resultados?, esperando oir la receta percecta. Y su respuesta, como no podía ser otra, era que no hay una causa sino muchas, que es un asunto multifactorial.
Efectivamente, allí hemos visto diferentes factores -tal vez cada uno de ellos por separado no resulte pero juntos dan coherencia al sistema educativo de en un país- que pueden incidir en ese éxito:
- la alta cualificación académica y pedagógica del profesorado, tanto de primaria como de secundaria, que trae consigo por una parte la satisfacción del propio profesorado que está convencido de estar haciendo una tarea importante, y por otro lado el respeto del alumnado y las familias hacia la escuela (nadie aprende de alguien a quien no respeta).
- la estabilidad de la estructura del sistema educativo finlandés, no sujeto “como otros” a continuos vaivanes que responden más a intereses políticos que pedagógicos.
- la alta inversión en educación por parte del gobierno (la más alta de Europa)
- la importancia del uso y la distribución del espacio como elemento favorecedor del aprendizaje (espacios abiertos, flexibles, comunicados, cuidados…)
- mayor autonomía de los centros en sus decisiones organizativas y curriculares; y mayor autonomía del alumnado, más acostumbrado a tomar decisiones y asumir responsabilidades.
- prioridad en la enseñanza de las materias instrumentales, de manera especial de las lenguas (las dos oficiales, el inglés y una cuarta lengua a escoger) con un esfuerzo importante en el desarrollo de la lengua oral.
- planteamiento más básico y funcional de los curriculum de las materias en la enseñanza comprensiva(trabajo de las competencias) sin tanta carga academicista como existe en los de otros muchos países europeos, entre ellos el nuestro.
- incorporación de las nuevas tecnologías en el trabajo cotidiano de aula de las diferentes materias
- muy buen equipamiento en las aulas de música, laboratorios, talleres, gimnasio…, y alta dotación de ordenadores y herramientas digitales en todas las aulas
- presencia de la coeducación en las aulas (la materia de “Economía doméstica”, el uso de grupos segregados en determinadas materias para trabajar aspectos diferentes con chicos y chicas en la línea de compensar las diferencias creadas por la socialización de género,…)
- y por supuesto, la propia idiosincracia del país: el clima, la mentalidad, el alto nivel económico, social y cultural, la influencia de la religión (la gran mayoría son luteranos), y por qué no… ¡la sauna!, ese maravilloso invento finlandés que, a juzgar por lo relajada que le deja a una y por lo extendida que está entre la población (es normal que se tenga en la propia casa), lleganos a concluír que tal vez tenga también un efecto en el ambiente relajado y positivo que se respiraba en las escuelas.
Tengo la sensación de que he escrito mucho y no he dicho nada porque es difícil resumir en un post la experiencia de toda una semana. Tal vez en posteriores entradas me centré en algunos aspectos en concreto que me han llamado la atención en especial. En cualquier caso ha sido un lujo poder participar en este proyecto y poder compartir algo de ello con quienes nos leéis. Irene
